Llegó de Pucela hace 37 años a Barcelona. Quería triunfar y lo ha conseguido. Aunque como les suele pasar a los grandes genios, no es frofeta en su tierra, porque entre las gentes de Salou es un ciudadano más, al que no se le conoce por los programas que hace en otras televisiones autonómicas.Con 19 años se cruzó con la fama. Inconsciente, seguramente, de lo que le tenía reservado el futuro.
Aunque a la huída, quizás, de ese frío clima castellano que hace bueno el refrán de de su natal Valladolid cuando se dice que tiene “nueve meses de invierno y tres de infierno”, debido a la ubicación de la ciudad en el centro de la meseta norte, que al estar rodeada de montañas completamente, la aíslan del mar conformando un clima extremado y seco.
Ese mar a orillas del Mediterráneo que, probablemente, con los años ha sido su mayor fuente de inspiración. Por la mañana, ¡eso sí!. “Por la tarde soy incapaz de inventar nada. No me funciona la imaginación. Soy incapaz de concentrarme en los guiones, en los sketch, en las canciones... La inspiración está en ocho horas al día, como máximo. Más es exagerado”.
Desde hace unos años, Mariano vive en una torre a campo abierto. “Un lugar ideal para trabajar”. A la entrada de su domicilio tiene un amplio estudio donde exprime a diario el genio. Necesita un espacio así, porque en sólo dos meses graba un año entero de TV. Dice que para hacer un sketch de 10 a 13 minutos, como mínimo ha de escribir 11 folios.
Mariano 1,85, nombre con el que se le conoce artísticamente, vive en Salou. Aunque no es aquí precisamente donde más se le conoce o donde ha tejido su fama artística, porque adolece, también, de aquel refrán que dice que “nadie es profeta en su tierra”, En su ciudad residencial suele pasar desapercibido. Mientras que a las puertas de un Corte Inglés, probablemente en menos de cinco minutos habría de firmar diez autógrafos seguidos o fotografiarse con muchos de sus incondicionales seguidores, en Salou suele pasar desapercibido entre sus gentes. Por haber nacido en Valladolid, Mariano 1,85 quiso llamarse en un principio “El Caballero de Olmedo”. Pasó una infancia feliz en el seno de una vecina, que le amamantó hasta la tierna edad de 23 años. Cursó estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas donde puso de manifiesto su inteligencia sobrenatural al desvelar los misterios gozosos del Santísimo Rosario.
Su desmedida afición por la Gramática le llevó a escribir un trabajo titulado: “Sintaxis, u otra forma de ir a pie” por el que obtuvo el prestigioso premio “Labordeta” en la modalidad de “Geografía”, dotado con un par de alpargatas, una mochila y un triple salto mortal.
Como adolescente comenzó a tocar la guitarra, pensando que con ello se podría ganar la vida. Dice que descubrió que tenía un agujero, aunque por más que sopló nunca consiguió hacerla sonar. “Desilusionado, probé con la flauta dulce pero subía mucho el azúcar; optando finalmente por la flauta de pan, instrumento para el que compuse el célebre: “Concierto para flauta de pan y orquesta Pans&Company”, todas estas últimas frases las recuerda sonriendo. Frases que forman parte de la presentación del artista en la web de Académica Palanca, nombre de la compañía en la que trabaja junto a Miguel Vigil.
Los comienzos artísticos de Mariano se remontan a 37 años atrás. Procedente de su Valladolid natal, donde en la realidad estudiaba medicina, llegó a Barcelona. Allí conoció a Eugenio, uno de los humoristas más populares del país, especialmente en los años 80, que actuaba siempre vestido de negro, sentado habitualmente en un taburete con una bebida (vodka con zumo de naranja) y un cigarrillo en las manos. Conoció a Eugenio en un pub de la calle Tuset. Mariano cantaba, guitarra en mano, emulando a Joan Manel Serrat. “Un día, de repente, se subió al escenario conmigo. A partir de aquel día insistió que hiciera humor. No tenía ni idea. Pero fue relativamente fácil. Como fácil fue vivir del espectáculo”. Al comienzo de los 80 trabajó con José María Iñigo en el programa ‘Fantástico’, producido por Fernándo Navarrete. Espacio que tuvo mucho éxito entonces, porque llegaba a la televisión después de que Iñigo triunfara en “Estudio Abierto”, programa ganador de dos TP de Oro en el que durante 120 minutos se sucedían las distintas y variadas secciones del programa, en las que desfilaban los personajes más pintorescos, entre los cuales, como se recuerda aún, tuvo una gran relevancia el número de la cuchara del mentalista Uri Geller.
Carrera artística de Mariano 1,85 que se vió truncada durante un periodo porque tuvo que trasladarse a Madrid para hacer el servicio militar en Prado del Rey. Esta estancia, sin embargo, “sirvió para que viera muchos rodajes en directo. Me vino bien. Las grabaciones para mí eran una pesadilla. Yo soy una persona del directo. Entonces sufría con la televisión. Me cortaba mucho estar observado sólo por una cámara. Necesitaba las risas del público. Con los años se aprende. ¡Claro que sí!”. Sobre todo cuando hizo ‘Videos de Primera’, a principios de los 90, con la llegada de las distintas cadenas de televisión privada, participó en un programa fresco en aquella época, colaborando a innovar la televisión “de siempre”, aquella que adormilaba a los espectacores con programas cansinos.
Mariano pasaba entonces por uno de sus mejores momentos artísticos. “Mi patrimonio lo he conseguido gracias a la televisión. Aunque también he tenido que trabajar mucho en el escenario de los pequeños pubs y los grandes teatros”.
Su vinculación con Salou proviene de 1977. Viene a trabajar a Barlovento, un conocido pub que regenta Joan. Al artista se le veía en Salou después de un periplo que le llevó a actuar a algunas televisiones francesas y chilenas. “Pero me tiraba la costa”, dice enseguida. Vino a trabajar una temporada y se quedó varios años, entre actuaciones de Barlovento y Jardín de las Delicias, local este último del que tuvo una parte de la sociedad. “Después necesitaba un año sabático. Me fuí a los Estados Unidos. Quería disfrutar del mundo”.
De vuelta en Salou, “tuve claro siempre que me gustaría vivir en el campo. Cerca del mar, pero en el campo. Necesito evadirme del ruido. ¡Me va la marcha!... -sonríe-, pero necesito evadirme del estrés diario que provocan los guiones y los sketch de televisión. ¿Que qué programación se hace hoy en TV?. Pues mala, bastante mala. La llamada telebasura yo diría que es telemiseria. Es el escaparate de un país analfabeto que se transmite hasta en el humor. Nuestra profesión está mal catalogada, porque para hacer humor parece que no hace falta ni certificado de estudios primarios. En América un humorista puede ser el presentador de los mejores programas de la televisión o puede convertirse en el protagonista de una película de cine. Dicen que es un humor inteligente. Aunque esto que quiere decir que ¿aquí el humorista no es inteligente?. El humorista aquí está censurado. Nunca en la televisión hubo tanta censura como ahora. Por intereses partidistas es impensable hacer o decir algo si donde trabajas es un medio afín a un gobierno. Parece mentira que en la mayoría de los medios no se haga ‘coña’ del gobierno. Se habla mucho más en clave de humor de la oposición”.
A pesar de que los inicios de Mariano en la Costa Daurada estuvieron ligados a Salou, ahora son contadas las actuaciones que hace el artista en su ciudad residencial. Aunque, generosamente, siempre ha estado dispuesto para actuar cuando se le ha llamado para una gala benéfica. Prueba de estas actuaciones han sido sus recientes participaciones en la gala pro Cáritas de hace un par de semanas o la que organizó para la Associació de Familiars de Malalts d’Alzheimer.
La compañía de Mariano, sin embargo, ha sido una habitual organizadora de actos para municipios vecinos, especialmente para Vila-seca, donde la empresa del artista ya ha organizado diferentes eventos sociales y deportivos.
“Esto suele pasar. Que no se le vea a uno en casa -sonríe-. Yo no me he quejado nunca de nada. Como no he querido nunca llamar a la puerta de nadie para trabajar. Pero si que es cierto que en municipios vecinos se reconozca más que en casa lo que la compañía puede llegar a organizar. Yo estoy muy satisfecho por cómo ha respondido todo el mundo cuando les he llamado para hacer algo por Salou. Es lo único que me preocupa, que artistas de primerísima fila respondan cuando se ha de hacer algo por el bien de mi ciudad”. Y es que sólo cabe recordar que con la llamada de Mariano, la gala del Alzheimer vivida hace cinco años, contó, aunque no fuera más que con la grabación de un testimonial vídeo, con la participación de cantantes de primera línea.
Por cierto, que a Mariano se le puede ver con una cierta asiduidad en Tarragona, en el Antiqüari, un establecimiento de ocio del artista, donde además de tomar una copa, lse puede disfrutar de actuaciones en directo, sobre todo con los sketch y las canciones que han hecho famoso a Mariano.
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