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Los juegos de antes como guía de los valores humanos en la nueva juventud

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toquero

Coincidimos ambos al hablar, con una cierta nostalgia, de los juegos de antes. De aquellos juegos que durante décadas pasaron de generación a generación y que se hacían en la calle hasta bien entrada la noche, sin problemas de circulación. De aquellos juegos de los que reposábamos en familia después, en las aceras de las calles, sentados en una silla ‘a la fresca’.


Hablamos de aquellos juegos de antes, como principio en los valores de la juventud. De aquellos que forman parte ahora de la cultura más tradicional y que servían entonces, a la vez, de vehículo de enseñanza de grandes a pequeños, aunque, probablemente, eran, sobre todo, un vínculo de la comunicación entre unos y otros, que ahora se añora porque ha quedado relegado por los diálogos que se hacen frente al ordenador en los chats y las redes sociales.
Nuevas tecnologías a las que Josep Toquero, teniente de alcalde de Vila-seca, no vive ajeno aunque sí mira de reojo, porque “a pesar de que me tengo que acostumbrar a ver cómo mis hijos, al igual que otra mayoría de jóvenes o pequeños, pasan unas ciertas horas del día comunicándose a través del ordenador, por otra parte creo que tenemos que hacer los esfuerzos necesarios para que no se pierdan aquellos valores que nos hicieron crecer a nosotros”.
Estos recuerdos de niño los hace al hablar de cómo ha crecido Vila-seca como ciudad. Le vienen a la memoria al hablar de la transformación urbana que ha llevado a cabo la ciudad en los últimos años. Aunque, Josep Toquero se apresura a decir que “en el caso de nuestra vila, a pesar de haber crecido tanto, creo que es un orgullo el que no se haya perdido nunca la identidad de pueblo. Hay pocas ciudades en las que a pesar de tener casi treinta mil habitantes se puede decir que prácticamente nos conocemos entre todos los vecinos”.
Josep Toquero habla con orgullo de la Vila-seca que le vio nacer. De aquellas calles que décadas atrás eran de los niños mientras crecía y de la nueva ciudad de ahora, a la que tanto y tanto ha ayudado política y socialmente a desarrollar”. “Vila-seca es también una ciudad grande, sí. No es aquel pueblo en el que se jugaba en plena calle, pero socialmente funciona como tal. Porque pocas poblaciones tienen una masa asociativa como la nuestra, en la que participan muy activamente de todo lo que sucede en nuestro municipio. Particularmente, estoy orgulloso de que Vila-seca siga siendo un pueblo. En plena fiesta, por ejemplo, la gente sale masivamente a la calle. Participa activamente de los actos. Tiene necesidad de salir a disfrutar con los vecinos de lo que se hace en el pueblo. Desea salir con los colegas a tomar algo”.
“Todo esto se consigue gracias a la comunicación que hay entre los vecinos. Gracias al fomento de la sociabilidad. Como políticos tenemos que poner los mecanismos necesarios para que no se pierda este espíritu de pueblo. Y creo que estamos en esa línea, porque el casco antiguo, por ejemplo, es uno de los mejores escenarios para conseguir esta unión entre los vecinos de Vila-seca. Una zona pensada para humanizar los espacios urbanos”.
A Josep Toquero le gusta esta Vila-seca. “La de toda la vida”, dice. “De joven vivía en la avenida Francesç Macià, una zona muy alejada del centro de la ciudad. ¡Pero mira dónde está ahora!, conexionada totalmente al casco antiguo. Entonces disfrutábamos de una gran libertad para jugar en la calle. A aquellos juegos de las canicas, las chapas, al churro, media manga y mangotero”, sonríe. Josep Toquero habla de la década de los setenta. De aquellos años en los que no había las tecnologías de ahora, los ordenadores que forman parte de la ruptura del caudal comunicativo entre generaciones, sobre todo en las zonas agrícolas en las que los campos se han minado con la llamada nueva sociedad industrial.
Josep Toquero nació en Vila-seca. Su abuelo fue uno de los primeros emigrantes que llegaron al municipio, procedente de la andaluza Motril. LLegó como Carabinero, cuerpo armado creado en 1829 para misiones en la vigilancia de costas y fronteras, así como del fraude y el contrabando.
La familia llegó a Valls, donde nació el padre de Josep, aunque a los dos días de vida ya se trasladó la familia a la población vilasecana. Cuenta esta anécdota porque mira con una cierta nostalgia al recordar el pasado. “De un simple aparato de radio que teníamos en casa cuando era niño, que servía para que nos reuniéramos a veces varios vecinos para escuchar las emisiones, ahora vivimos una increíble transformación. De ir en carro, ahí tenemos el AVE. Todo esto me hace pensar que la sociedad evoluciona demasiado rápido. Me hace pensar en los cambios de la sociedad. Por eso no me gustaría pensar que las nuevas tecnologías - vuelve a recordarlas - olvide la empatía que debemos sentir unos hacia otros”. “¿Que si es bueno o malo? Sólo diferente, porque si por un lado rompe con viejas tradiciones, por otro sería impensable ahora evolucionar sin esas nuevas tecnologías. Forman parte de la nueva era intelectual de la juventud. Parece que lo lleven innato. Los niños con 3 y 4 años ya se ponen frente al ordenador. Como padres - tiene dos hijos - tenemos la obligación de proporcionarles estos medios”.
Josep Toquero es un enamorado de las motos antiguas. Junto a su padre, Jordi Ferré y Manolo Valdepeñas formó parte de la fundación del club AC Vima, que en la actualidad tiene más de cien asociados, y con los que organizan anualmente, desde 1995, un encuentro de motos antiguas. Esta afición le viene de su padre, del que guarda en muy buen estado una moto Guzzi 65, de los años 50, con la que “consiguieron ir hasta Andorra”, dice. Además de conservar muy bien restaurada una moto Lambreta 125, que pertenecía a su tío. Toquero lleva en el Ajuntament desde las elecciones de 2003. Llegó a la política de la mano de Josep Ferré, que “consiguió cariñosamente engañarme”, sonríe. Entró como militante en 2001 y dos años después ya formaba parte de la lista municipal en la coalición de CiU.
En la actualidad es teniente de alcalde y responsable de las carteras de Relacions Ciutadanes, Cultura i Dinamització Laboral. Anteriormente ha asumido otras carteras, destacando el papel que durante años ha protagonizado al frente de Joventut. Es presidente de la inter-comarcal en el Tarragonès de su partido, Unió Democràtica de Catalunya. Socialmente, además del club de motos en el que él mismo formó parte de su fundación, es miembro de la Ateneu Pi i Margall, que tiene más de 80 años de historia. “Es una entidad que, como a otros muchos vilasecans nos viene de familia. La participación en esta entidad pasa de generación a generación. Entidad, por ejemplo, que antiguamente, al no haber instituciones que organizaban las fiestas mayores del pueblo, era este tipo de entidades las que se encargaban de organizar los actos culturales y las verbenas.
Para la presente legislatura Josep Toquero se ha propuesto luchar contra el paro. Es uno de los objetivos para la presente legislatura, porque “nos preocupa la ocupación. Mientras haya un sólo parado en Vila-seca, no pararemos de promover políticas sociales y económicas para crear empleo. Hay que intentar corregir el paro al cien por ciento”.
Y para conseguir esto recuerda que “Vila-seca es de los pocos municipios que aún tiene obra pública en sus calles. Esto se consigue gracias a haber gestionado muy bien siempre el dinero púbico”. Y como ejemplo de ello pone a los funcionarios del municipio. “Es la clave de la gestión. Contamos con unas plantillas adecuadas para la buena funcionalidad municipal. Con esto conseguimos la excelencia económica”, concluye. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

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