En la historia de Vila-seca está arraigada la tradición ecuestre, ya que las carreras de caballos, durante más de un siglo, han formado parte de su tradición, siendo el Cós de Sant Antoni su principal elemento festivo.
En este sentido, Josep Anton Butillé lleva la mayor parte de su vida, unos 40 años, como miembro principal de la Comisión Hípica de Vila-seca, a lo que comenta que “en estas últimas cuatro décadas he visto una tremenda transformación de las carreras de caballos, desde su realización en pistas improvisadas como la Carretera de La Pineda, l’albereda del Folc, la Parada de l’Hort del Pep, el Camí del Emprius, la actual Autovía de Vila-seca a Salou, los terrenos de la Formiga próximos al estadio municipal y la parada del Castillo donde estuvo por varios años, hasta celebrarse en el Circuito Hípico del Parque Torre d’en Dolça, desde 2001. En todo este tiempo transcurrido ha vivido la evolución de esta tradición, que ya se celebraba en el pueblo en el 1876, hacía su profesionalización, hace ya más de quince años, convirtiendo a Vila-seca en el único lugar de Cataluña donde se compite con la autorización de la Societat de Foment de Cria Cavallar, y la declaración de esta festividad como Elemento Festivo Tradicional de Interés Nacional, en el mes de noviembre del 2010 por tratarse de una competición que atrae a miles de personas de toda la geografía española. Vila-seca, junto con el hipódromo de la Zarzuela, en Madrid, el de San Sebastián y Sevilla, acoge el calendario oficial de competiciones hípicas del Estado Español. En este sentido, hace tan sólo 4 o 5 años se hacían dos carreras a galope de caballos de pura sangre y dos de trotadores modalidad que, según ha comentado Butillé, se ha disuelto porque para esta afición suponía unos gastos muy elevados. Desde entonces, sólo compiten caballos de pura sangre. Este año también han quedado suspendidas las carreras para potros de tres años ya que, en los últimos dos años de competición se ha visto que no terminaban de cuajar. Pero, “como novedad, este año habrá más participación de caballos en las tres modalidades de carreras: Dos carreras a galopes de caballos de pura sangre ingleses, con un recorrido de 1.700 m., y una última carrera a galope de caballos pura sangre ingleses de 2.500 m.”.En cuanto a los premios, éstos también han ido evolucionando y hoy día son unos premios estandarizados que se dan en otros circuitos. A pesar de la crisis, explica Butillé, desde el Ayuntamiento se ha mantenido el mismo monto porque considera que los gastos de desplazamiento son elevados. Vienen competidores de cuadras de Madrid, de Cataluña, San Sebastián, Mallorca y Menorca. El objetivo es hacer de estas fiesta un referente de interés nacional y, como anécdota recuerda que “hace varios años, con el interés de ver si atraíamos a más gente se dio un gran premio, de un millón de las antiguas pesetas, pero aquello no resultó una buena idea, porque cuando das premios muy grandes solo se inscriben los mejores caballos y las cuadras que tienen caballos que saben no pueden competir con los inscritos porque se dan por perdidos no participan. Al final de la jornada tuvimos los mismos competidores de cada año que se llevaron un gran premio. Piensa que es una afición que viene a competir y a ganar”.
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