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Cuando el tiempo libre se convierte en catalizador para crecer como persona

Cuatro de los chicos participantes, junto a sus mentores, charlan con la psicóloga y coordinadora del proyecto, Aurora Pérez, durante el encuentro en el Espai Jove. Cuatro de los chicos participantes, junto a sus mentores, charlan con la psicóloga y coordinadora del proyecto, Aurora Pérez, durante el encuentro en el Espai Jove.

Vila-seca ha puesto en marcha el proyecto Rossinyol, un proyecto de mentoría social inclusiva que consiste en formar parejas entre jóvenes universitarios y alumnos de 1º de la ESO de 13 y 14 años de los dos institutos del municipio.

El objetivo es facilitar su integración social a través del acompañamiento y el crecimiento personal compartiendo tiempo libre. En Vila-seca se han formado cinco parejas para este curso. Detrás del proyecto se encuentra la asociación Quilòmetre Zero, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento y de la URV.

Mentores y mentorizados se vieron las caras por primera vez en una fiesta de presentación que se celebró en el Espai Jove. A partir de ahora, cada pareja compartirá tres horas durante una tarde a la semana para llevar a cabo actividades de ocio de todo tipo. “Se trata de aportar una figura de referencia diferente, probablemente, a la que algunos tienen en casa o que no tienen”, destaca la directora de la asociación, Montse García. “Conocer a gente que tiene una trayectoria diferente a la que vive en su entorno siempre es positivo y abre más expectativas ante la vida”, asegura. 

“La adolescencia siempre es complicada para todo el mundo, pero por equis circunstancias para algunas personas lo es más. Ese niño o niña que tiene ganas de salir adelante es un perfil para el proyecto”, cuenta la responsable de la entidad. Los participantes para esta experiencia piloto se han seleccionado a través de Serveis Socials y de los centros escolares. “Nuestra experiencia es que todos los niños que han participado lo viven como un premio, lo viven bien, les ha gustado, y la mayoría hubieran querido repetir” concluye.

Una de las voluntarias que participa en esta experiencia piloto es la vilasecana Cristina Civit, estudiante de Pedagogía. Ya ha participado en otros proyectos de voluntariado similares y ve el Proyecto Rossinyol como una oportunidad para crecer personalmente. “Es una experiencia nueva para coger ese vínculo de confianza con niños y niñas que lo puedan necesitar. Me puede aportar muchas cosas, porque ya he estado trabajando con niños de forma voluntaria y creo que aprendemos muchísimo más de ellos, de lo que nosotros les podamos enseñar”, considera.

Para la regidora de Benestar Social i Polítiques d’Igualtat del Ayuntamiento, Lucía Teruel, éste “es un proyecto que nos hace mucha ilusión y que sirve para cubrir una necesidad que habíamos detectado”. Considera que estas primeras cinco parejas que se han formado son un punto de partida para ir ampliando el número de participantes en el futuro. 

“Ya contamos con muchos servicios y tenemos el equipo de atención psicológica y de educadores sociales. Pero las intervenciones que se realizan ahora son puntuales y dentro de un plan de intervención. Esto quiere decir que a un niño se le ve una vez al mes o incluso una vez cada tres meses. Y nosotros queríamos este perfil más cercano que nos pudiera dar un valor añadido, un seguimiento más exhaustivo”, destaca la concejala.

Darrera modificació elDimarts, 29 Novembre 2016 13:37

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